viernes, 26 de diciembre de 2008

Navidades?

Espero que hayan pasado unas felices fiestas, aquí les dejo una pequeña sorpresa, les advierto bajar un poco el volumen del sonido, puesto que salgo cantando!! y es cierto, cuando subo suena estrepitoso, pues ha sido con el móvil y he hecho lo que se ha podido, espero que lo disfruten! con mucho cariño!
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viernes, 12 de diciembre de 2008

Actitud para todo


No soy dada a publicar mis reflexiones rutinarias en el blog, pero esta en especial creo que debo darla a conocer.

El otro día en la línea 10 de Madrid, había un mendigo que esperaba el metro, sentado, bastante maltratado, desfigurado a causa de unas quemaduras que dolían a la vista y quemaban el alma, imaginando la agonía vivida.

En cuanto subió al metro, comenzó a llorar y a implorar ayuda, era demasiado, tanto que todos se quedaron petrificados, no sabía si de miedo o porque el grito desgarrador, empapado de pena congelaban toda acción posible. Nadie le ayudó, yo tampoco.

Cuando llegué a mi destino, había otro mendigo, un violinista, que tocaba y tenía una sonrisa maravillosa, como si no esperase nada de nadie, simplemente disfrutando de la música, tuve que devolverme, ¡Hizo que retrocediera!! Le di una moneda, su actitud alegre se contagiaba y nadie pasaba indiferente.

Con esto quiero decir, que muchas veces elegimos el papel equivocado, que se consigue más con una actitud que invite al entusiasmo, en vez de actitudes que arranquen dolor, pena o impotencia.

Les juro que iba a darle una moneda al primer mendigo, pero todavía no entiendo que la fuerza de su pena fuera tan enorme, al extremo de dejarme paralizada.
Da siempre gracias por todo, sonríe, aunque no seas capaz de ver las razones para ello, en nuestras actitudes se oculta el secreto del triunfo.

martes, 9 de diciembre de 2008

Levitando


Estigma voluble de mis perversiones, presumo de ti como un recuerdo olvidado.

Convertida en humedad te presentas y escarbando en deseos dormidos...me atrapa desenfrenada: la demencia.

lunes, 1 de diciembre de 2008

Amarillo Caliente


Esta noche un otoño iracundo desnudó todos los árboles, las hojas huían despavoridas, hasta finalmente, darse de bruces contra el pavimento mojado y gélido, de una ciudad demasiado gris.
Odio que llueva y que el viento golpee mi cara sin clemencia.
Prefiero a Madrid sin vestidos, me gusta en amarillo caliente.